Educar al cliente

¿Por qué hay que educar al cliente?

No soy fanática de la frase ‘El cliente siempre tiene la razón’ por dos motivos; el primero es porque me considero con más experiencia y conocimiento que mi cliente acerca de los productos y servicios que ofrezco, y el segundo, porque al cliente hay que ofrecerle lo que necesita, más allá de lo que quiere.

Casi todos mis prospectos han investigado acerca de mis productos y servicios mucho antes de contactarme, y están bastante versados acerca de mi empresa. Sin embargo, mi responsabilidad como prestadora de un servicio es educar a mis prospectos y clientes sobre cómo la utilización de mis servicios generará múltiples beneficios para ellos.

Una empresa o marca que solo se centre en la transacción económica más allá del servicio al cliente, tiene aún mucho que aprender. Recientemente en A la Carta opinamos acerca del siguiente ejemplo: la mayoría de los diseñadores gráficos en mi país sabe que al momento de entregar un logotipo, debe adjuntar un manual de usos para la correcta utilización del logo. Sin embargo, hemos notado que no todos los diseñadores cumplen con esta norma, y quienes sí la cumplen, lo hacen cuando el cliente se los pide. ¿Por qué ocurre esto? ¿No es deber del diseñador educar a su cliente para que sepa que el logotipo de su empresa debe tener un manual de usos? Estoy segura de que la mayoría de quienes no piden ese manual, es porque no saben acerca de su importancia.

La relación vendedor – cliente va más allá de una sencilla transacción; realmente es cuestión de entendimiento humano además de entendimiento técnico. Como prestadores de servicio debemos entender las necesidades que nuestros clientes tienen diariamente, por lo cual nuestra responsabilidad es informales y educarles para que ellos también eduquen a sus clientes.

Un vendedor con poco conocimiento tiene muchas probabilidades de prestar un mal servicio, pero es aún peor el proveedor que sabe que está vendiendo un producto o servicio incompleto, porque olvida que el cliente es quien lo recomendará y hablará bien de él.

Entonces, debemos ver a nuestros prospectos y clientes como personas que, tanto como nosotros, quieren tener éxito en sus negocios. Son humanos que intentan alcanzar sus metas profesionales. Ellos también quieren continuar ofreciendo un buen servicio a sus clientes, para lo cual en muchas ocasiones, solicitan nuestros servicios.

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